Momentum | El número que transforma & El impuesto que te cobras
Te damos la bienvenida a Momentum
Alexandra y Edward, los fundadores de Amplify Media, comparten cada miércoles lo que están viendo y decidiendo en tiempo real. Patrones, errores, decisiones estratégicas: pensamiento en directo desde dentro de sus negocios y los de sus clientes.
Los ensayos habituales (Punto de Inflexión, Momentos Bisagra, Innovación Aplicada) se mueven a los sábados.
Por Edward
El número que cambia lo que eres capaz de hacer
Recuerdo mirar el número y pensar: por la misma cantidad mensual podríamos invertir en un Asistente de Marketing, o podríamos crear nuestra propia plataforma de streaming.
Decidimos invertir en la plataforma.
Cambió completamente nuestro producto en Velocity. Pasamos de usar software de terceros a tener nuestra propia plataforma con un look elevado que rivalizaba con Netflix.
Inmediatamente redujo nuestro churn, ahorrando miles de euros cada mes.
Fue entonces cuando entendí lo que ahora llamo Power Numbers™.
He tenido muchos clientes que me preguntan qué números deberían rastrear. Todavía no he tenido uno que pregunte qué números crearían su futuro.
Antes de crear la categoría de Power Numbers para mí mismo, todos los números se veían iguales.
Eran solo datos. Reaccionabas al que se movía. Este es el problema con las métricas tradicionales — nos han entrenado para mirar hacia atrás, no hacia adelante. Defensa en vez de ofensiva.
Una vez que entendí lo que podían hacer, dejé de reaccionar a lo que los números decían y empecé a usarlos para crear la realidad que quería.
Hay cinco tipos de Power Numbers que usamos con clientes. Hoy quiero hablar de solo uno.
Números de capacidad
Un Número de capacidad es un umbral de inversión que no mejora lo que ya haces, desbloquea lo que eres capaz de hacer.
La diferencia es fundamental.
Mejorar es hacer lo mismo, mejor. Transformar es poder hacer algo que antes era imposible.
Nosotros enfrentamos esto con una decisión de 10.000€ al mes: equipo de marketing de contenido o equipo de desarrollo de IA.
Mismo número. Futuros completamente diferentes.
El equipo de marketing habría mejorado lo que ya teníamos. Más contenido, más alcance, más de lo mismo.
El equipo de IA desbloqueó sistemas automatizados y ventajas compuestas que los competidores no podían replicar. No mejoró nuestro negocio. Cambió el tipo de negocio que éramos.
Esto es un Número de capacidad.
La mayoría de los emprendedores preguntan: “¿Qué números debo monitorear?” Nadie pregunta: “¿Qué número cambiaría lo que mi negocio es capaz de hacer?”
Y esta es la pregunta que transforma.
Porque un Número de capacidad no mide rendimiento, mide potencial. No mira hacia atrás, mira hacia el futuro que se vuelve posible, una vez que lo cruzas.
Y en la era de IA, estos números importan más que nunca. La inversión correcta en capacidad no añade a tu negocio — cambia la categoría de negocio que eres.
Es la diferencia entre competir más fuerte en el juego actual y empezar a jugar un juego diferente.
La Pregunta
Hay una sola pregunta que quiero dejarte hoy: ¿Qué umbral de inversión, si lo cruzaras, haría que tu negocio fuera capaz de algo que hoy no puede hacer?
No más de lo mismo. Algo nuevo. Algo que cambia las reglas.
Ese es tu Número de capacidad.
Encuéntralo. Y diseña todo alrededor de cruzarlo.
Porque la diferencia entre un negocio que crece y un negocio que se transforma suele ser un solo número el que cambia lo que eres capaz de hacer.
por Alexandra
El estrés que anticipas muchas veces no es real
La semana pasada, como otras tantas, tuve momentos de agobio.
Aparecieron cosas a mayores de lo que estaba en mi plan. Tuve que recolocar agenda. La sensación familiar volvió: “No voy a llegar.”
Y, sin embargo, al cerrar la semana, otra vez más llegué. Sin drama. Todo lo que tenía que salir, salió.
Me paré a observar, llevaba varias semanas consecutivas con el mismo patrón. Agobio a mitad de semana. Cierre muy tranquilo el viernes.
El descubrimiento incómodo: El estrés era real, doy fe. Pero la causa no lo era.
Yo misma estaba creando el grado de estrés, anticipando un escenario que luego no se materializaba.
Pongo esto encima de la mesa esta semana en Desde la Trinchera porque no soy la única. Es un patrón que veo en todas partes, tanto en empresarios como en colaboradores con los que trabajo.
La sensación permanente de que abarcan más de lo que pueden tolerar. El agobio de mirar la lista de pendientes y sentir que el tiempo no alcanza.
La ansiedad de lo inesperado que descoloca el plan. Aunque al final de la semana, la mayoría de las veces, las cosas salen.
Pero el precio del estrés ya lo pagaste. La energía ya la gastaste, además de que supone un coste de claridad.
El insight: El problema no es el tiempo. Es tu relación con el tiempo.
Si ves el tiempo como restricción, cada imprevisto es una amenaza. Cada recolocación es una crisis. Vives en modo reactivo.
Si ves el tiempo como aliado, cada imprevisto es un ajuste. Cada recolocación es reconfiguración. Compones con lo que tienes, sin perder el foco de lo que estás construyendo.
Lo que cambió para mí: Cuando aparece el agobio, ya no reacciono como si el escenario catastrófico fuera inevitable.
Replanteo con un Plan B: si no cubro todo, ¿qué hace la diferencia esta semana? ¿Qué es innegociable y qué puede esperar?
Este ejercicio quita presión inmediatamente porque hay salida, tienes opciones.
Aunque luego, casi siempre, termino cubriendo el Plan A.
Mi Metodología desde la Trinchera — Cuando el agobio aparece
1. Para y pregúntate: ¿Este estrés está basado en hechos o en anticipación? ¿Realmente no vas a llegar, o es la sensación de que no vas a llegar? La mayoría de las veces es lo segundo.
2. Crea el Plan B inmediatamente. Si no llegas a todo, ¿qué tiene que salir sí o sí? Define lo innegociable. El resto puede esperar. Tener salida elimina el agobio.
3. Observa el patrón al cerrar la semana. ¿Llegaste? ¿Cuántas veces has llegado cuando pensabas que no? Esta evidencia acumulada es tu mejor antídoto contra el estrés anticipado.
Y ese estrés anticipado te cuesta claridad, energía y calidad de decisión — recursos que necesitas para lo que realmente importa.
Así que la próxima vez que sientas que no vas a llegar, recuerda: ¿cuántas veces has llegado cuando pensabas que no?
El estrés anticipado es el único impuesto que te cobras tú mismo. Y lo pagas en la moneda más cara, claridad cuando más la necesitas.






